Primeras horas de un nuevo hito

El covid-19 cambió el mundo y nos cambió a cada uno de nosotros. En la historia quedará registrado un antes y un después de esta pandemia de alcance mundial. Y así como la pandemia es global, también lo son los aprendizajes. El 2021 nos invita a dejar una estela de cambios que, basados en la experiencia, promuevan transformación en el ADN de la humanidad.

¿Acaso alguna vez antes, todos juntos nos unimos con un mismo n? No lo recuerdo, ¿vos? Cuidar la salud fue este n durante el 2020 y sigue siendo lo primero. En el nuevo año tendremos que capitalizar lo aprendido durante el 2020. ¡Un año de aprendizajes!

¿Qué aprendimos?

- Qué la cooperación es fundamental.

- A re-valorar y valorar lo que verdaderamente importa.

- Que los seres humanos estamos diseñados para el cambio y que aún fugaz, logramos adaptarnos.

- Que todo en la vida es una oportunidad si lo miramos desde el vaso lleno y que si tendemos a ver el vaso vacío, tenemos la posibilidad de cambiar esa mirada.

- Que lo más importante es cuidarnos y cuidar a los demás.

- Que todo empieza por uno mismo y es necesario mirarnos adentro y ser agradecidos.

- Que estamos diseñados para transformar.

- Que la flexibilidad es necesaria.

- Que podemos tolerar la incertidumbre.

- Que necesitamos ser más tolerantes.

- Que todos somos líderes si queremos.

- Que el equipo es verdaderamente más que cada parte y que solo en equipo logramos el éxito.

- Que el estilo de gestión que este mundo necesita es: transparente, calmo, focalizado.

- Que la empatía, la solidaridad y la resiliencia son antídotos benefactores y que es importante alimentarlos diariamente.

- Que el propósito lo cambia todo y nos orienta en la definición de nuestra misión. - Que la cultura la hacemos y la transformamos nosotros.

Imagino estás pensando en varios aprendizajes. Este punteo es un registro de aquellos se repitieron entre personas que respondieron a una encuesta que apliqué.

Es un año doloroso para muchos y muy difícil para otros tantos. Así y todo, una gran mayoría también refiere cerrar un buen año a nivel personal, familiar, empresarial y laboral.

¿Qué denominador común encontré en estas personas?

Son optimistas, miran el vaso lleno, se hacen cargo y se orientan en valores. Miran cada situación en la vida como una oportunidad de crecimiento y toman acción. Y si bien queda evidente que somos frágiles ante la naturaleza y también ante la mano del hombre que interviene en ella, constatamos que somos inmensamente poderosos cuando estamos alineados con nuestro ser, nuestro propósito, misión y valores. Quienes desde la profunda humildad sabemos que somos en función del otro, sin el cual no existiríamos.

Y este año tan veloz como intenso, donde hicimos cosas que no hacíamos, aprendimos por sobre todo y resignificamos, nos abre una gran puerta a un cambio cultural. Esa cultura que es construida por cada uno de nosotros.

Me asombra en ocasiones como hablamos de diversas cosas poniéndonos afuera, como si no fueramos parte, y esa cosa tuviera una identidad y vida propia. Así como pasa con el concepto de empresa también con el de cultura.

¿Qué es cultura?

Es el conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc.

¡Vaya sí en el 2020 adquirimos nuevos conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres! Ya vimos que mucho más... Estamos siendo protagonistas de un cambio cultural. Y vos como yo, cada uno de nosotros somos responsables no solo del 2021 sino de ese cambio que tendrá la humanidad.

¿Cuál? El que juntos decidamos.

Ojalá lo hagamos mirando al futuro en forma positiva, valorando cada oportunidad, con alegría y agradecimiento, definiendo constantemente lo importante, viviendo el momento presente con la mirada de alguien o algo más grande y caminando paso a paso, con el control de uno mismo, creando la realidad que queremos y profesamos.





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