¿Es real lo que damos por hecho?

La respuesta a esta pregunta tiene implicancias directas para la toma de decisiones y para emprender acciones. Entender como nuestro cerebro percibe impactará en nuestras relaciones, negocios y lo que sea que hagamos...

Iniciamos un proceso de coaching ejecutivo con el objetivo de que uno de los líderes de una compañía fuera validado en su rol. Se trataba de una persona altamente eficiente y valiosa para la compañía que tenía excelentes resultados propios y que sin embargo no lograba posicionarse en el lugar de referente y mucho menos que su equipo obtuviera los resultados esperados. Su jefe apostó a él porque se permitía romper paradigmas y mirar sus posibilidades en función de su liderazgo, en lugar de su desempeño. Identificó una realidad diferente e invirtió en este ejecutivo para promover su desarrollo. El cambio se dio cuando el protagonista de esta historia comenzó a percibir de una forma más flexible y atento a nueva información. Así logró contarse un cuento de oportunidades y posibilidades generando de inmediato un cambio de actitud y acciones que fueron claves, no solo para liderar a su equipo sino para motivar, comprometer y lograr resultados aún mayores que los esperados.

Quizá te preguntes cómo es esto de cambiar realidades. Y para responderte te comento acerca de resultados de años de investigación que nos acercan a conocer y entender cómo funciona nuestro cerebro para descubrir que lo que percibimos es particular para cada uno de nosotros. Nuestra percepción no es del todo able, está condicionada por las características de nuestro cerebro y los filtros que imponen nuestras experiencias previas, cultura, educación, intereses y expectativas.

La neurocientíca Kia Nobre, investigadora y catedrática de Neurociencia cognitiva en la Universidad de Oxford, donde dirige el Brain & Cognition Laboratory, asevera que el cerebro utiliza diversos recursos que nos permite hacernos una idea de lo que sucede en nuestro entorno.

Kia enfatiza acerca de la forma en que a través de nuestros sentidos atendemos armando que, por un lado, fijamos nuestra atención en sucesos repetidos, lo que nos permite organizar nuestra experiencia y predecir lo que sucederá a través de la anticipación; y por otro, atendemos a lo nuevo que aparece y dispara señales de alarma que nos exigen contrastarlo con nuestros deseos, expectativas y experiencias previas.

Nuestra atención que es selectiva, amplifica y filtra la información según las hipótesis que nos hacemos; está dirigida por nuestros propios deseos y objetivos y estas hipótesis y deseos junto a nuestra memoria almacenada de recuerdos, guían nuestros sentidos para percibir y dar significado creando nuestra realidad particular.

Esa realidad que creamos como si fuera un cuento nos permite conseguir el trabajo que deseamos, el título, la pareja, la familia y en definitiva lo que sea que nos propongamos o no, para nuestra vida. Escuchando detenidamente lo que decimos y dice el otro, podemos conocer la forma en que piensa y siente, a partir de lo cual se construye su realidad.

¿Para qué nos sirve conocer que creamos nuestra propia realidad? Para tener una vez más la certeza que somos protagonistas de nuestra historia y que accediendo a mayor conocimiento propio y de otros, podemos flexibilizar nuestras formas de pensar a partir de cuestionarnos la severidad de nuestras verdades. Además nos permite una construcción conjunta con los otros, lo que lejos de limitarnos nos genera mayor libertad al darnos cuenta que es tan simple como cambiar el significado de aquello que no nos sirve para construir lo que nos sirve.

Un dato adicional es que cambiar el escenario cambia la realidad, es por esto que alguien que conocimos en su momento con resultados ineficientes, de pronto cambia de posición o de empresa y se destaca. El lugar que uno decide ocupar en una organización –independiente del cargo– es definitorio de los resultados. Y esto es válido en cualquier edad y situación, a nivel familiar, educacional, etc.

Recordá que relaciones y negocios comienzan, avanzan o se rompen a partir de una realidad que nos contamos y creamos para ensamblar con nuestras experiencias previas, así como satisfacer nuestros deseos y expectativas, haciendo que tengan sentido con nuestra forma de pensar.

¿Cuáles son las evidencias que te confirman o refutan tus teorías internas –pensamientos y emociones y tus teorías externas –datos concretos-?

¿Qué diferente podes hacer para atender a nueva información?
¿Cómo es mirar esa realidad a través de los ojos de los otros involucrados?





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