Está validado y aceptado que las emociones son innatas y universales. La investigación transcultural afirma que además tienen correlatos físicos. Toda emoción tiene aspectos conscientes e inconscientes. Las emociones son una miscelánea y como tal, se entremezclan para tener su tinte de exclusividad que hace al portador y a cada emoción a la vez. Entender cómo funcionan y cómo detectarlas, es una herramienta tanto para la comunicación como para las relaciones. Uno de los psicólogos mundialmente reconocidos de nuestros tiempos luego de rigurosas investigaciones científicas, confirmó que existen siete emociones básicas -tristeza, miedo, disgusto, asco, ira, sorpresa y alegría-. Los aportes de Paul Ekman han sido y siguen siendo claves para el entendimiento. Paul Ekman, doctor e investigador profundizó en las micro expresiones faciales de las emociones básicas. Ha estudiado sobre la detección de la mentira y aún asesorado a la CIA y el FBI. La agudeza perceptiva y la capacidad de observación de una persona puede llegar a ser más confiable y certera que el clásico detector de mentiras. Cada emoción tiene su correlato físico, interno y externo a través de la propiocepción. ¿Qué es la propiocepción? Es el proceso a través del cual el cuerpo le envía señales al cerebro. Señales que llegan específicamente a la corteza somatosensorial, las cuales el cerebro decodifica y actúa en consecuencia. La propiocepción es la capacidad de sentir y reconocer lo que sucede a nuestro cuerpo: ¿cómo está el mismo, cuál es la postura corporal, qué sensaciones tenemos? Gracias a la propiocepción accedemos a la información necesaria para conocer, reconocer y gestionar cada una de las emociones. Ya hemos mencionado en artículos anteriores que las emociones las sentimos en el cuerpo y desde esas sensaciones es posible acceder al patrón emocional particular de cada emoción. Lo cual es personal y particular y nos permite trazar un mapa de sensaciones para cada emoción. Amén que las emociones no son 100% puras sino que se entremezclan. Así como está probada la universalidad de las emociones, también es un hecho que la forma de vivirlas e interpretarlas es única de cada ser humano. La riqueza de cada emoción está dada por la experiencia subjetiva previa y las memorias almacenadas. Se juegan en esto como es obvio, las características personales e incluso el momento presente en el que se activa cada emoción. Si dormimos o no, si nos sentimos bien o no, si anticipamos un resultado positivo o negativo y otros muchos factores, incidirán en la intensidad, duración y posibilidad de gestionar las emociones. A modo de ejemplo, si un suceso nos genera enojo, probablemente responderemos de una forma más asertiva si contamos con: Mayor autoconocimiento Buen descanso Buen estado físico Emocionalidad positiva Conocimiento del propio patrón de activación emocional (en este caso del enojo) El diseño previo de cómo queremos responder y, Congruencia para actuar en consecuencia. Las emociones son automáticas y la duración de cada una puede variar, así como la intensidad. Somos seres emocionales y pasionales. La cuestión es qué hacemos con eso que sentimos. Cada una de las emociones básicas y todas las demás, tiene un correlato físico. Cada persona podrá acceder en forma consciente a esa información o bien quedar en el mundo de lo desconocido o inconsciente. Sea o no consciente para la persona, esa expresión física es evidente a los otros. ¿Siempre los demás pueden notar nuestras emociones? Si, de todas maneras. Para captar las emociones -tanto propias como de otros- lo necesario es estar atentos. Es decir, prestar atención real. Se trata de observar y escuchar activamente. Es justamente la escucha activa que permite una comunicación calma y profunda a nivel interno y externo. Y así como nuestro cerebro responde a la propiocepción, cada persona puede responder en consecuencia de la ‘lectura’ de la emoción del otro. Específicamente, podemos entender las emociones de los demás observando sus rostros. La ciencia ha probado que las micro expresiones faciales no se pueden ocultar, aunque se intente. Podrán ser más o menos evidentes pero finalmente son observables. Como podrás estar imaginando esta es una herramienta genial para negociar, además de para lograr una buena comunicación y aún para establecer vínculos de confianza. Estamos dotados de la capacidad de entender qué le pasa al otro y todavía más, de sentir lo que el otro está sintiendo. Es una capacidad que los psicólogos desarrollamos especialmente. Es la única manera a través de la cual se puede dar un proceso terapéutico con resultados positivos. Así es que, todas y cada una de las personas tenemos la posibilidad de desarrollar esta capacidad que es también un talento. ¿Te imaginas un docente, un líder, un padre o madre, un amigo, pareja, hermano… que logra entender y comprender qué le sucede al otro? Sin duda las interrelaciones serían más sólidas y positivas. Esto de observarse y observar, así como aumentar la consciencia y el autoconocimiento es una tarea sencilla comparada con los conflictos que debemos enfrentar por no dedicarnos a decodificar qué le pasa al otro.
Bienestar y Aprendizaje
Somos seres integrales y sistémicos. Lo cual implica que todo tiene que ver con todo. Nuestros sistemas del cuerpo están íntimamente relacionados, son interdependientes. Lo mismo sucede con la mente y con la relación mente-cuerpo. Nada trabaja en solitario y los impactos en una pequeña parte del sistema, alcanza el todo. Así funciona nuestro sistema hacia adentro del mismo y hacia el afuera. El entorno influye en cada sistema. Entre el entorno y la carga genética, se transforma nuestro fenotipo. Ya lo hemos mencionado en artículos anteriores, nuestras experiencias reales o imaginarias, transforman el propio ADN. Cada persona tiene su estilo de afrontamiento -capacidad para desplegar estrategias cognitivas, emocionales, conductuales para resolver las demandas internas o externas-. En ocasiones esta capacidad de afrontamiento se ve desbordada y es posible que creamos que no podemos transitar el proceso con resolución exitosa. Incluso, podríamos creer que no tenemos la capacidad, la motivación o las herramientas suficientes. ¿Quién no ha sentido alguna vez, que no puede con esto o aquello? Es parte de la vida. Interesante tener en cuenta que somos seres con grandes capacidades, que podremos transitar estados de fragilidad. Considerar estados de instabilidad en lugar de ser debilitarnos, nos coloca en un lugar de mayores posibilidades. Para lograr bienestar, que en definitiva es calidad de vida, existe una clave que hace la diferencia: aprender. ¿Para qué es importante aprender? Dicen que los seres humanos somos los únicos que tropezamos con la misma piedra. Si bien es un dicho popular y vaya a saber de dónde surge, cada uno en la propia vida damos cuenta de ello. ¿Qué nos sucede? Sencillamente que no aprendimos y entonces, repetimos una y otra vez. Si aprendemos, podremos elegir no repetir. ¿Qué podemos hacer para aprender? Lo primero es hacernos parte, involucrarnos en la situación y observar. Mirarnos para adentro aún más que al afuera. Entender-nos: qué pensamos, sentimos y cómo actuamos. Comprender qué motiva ese comportamiento, esa cognición y esa emoción. Ser protagonistas requiere un locus de control interno -atribuir a uno mismo la capacidad de resolver e ir por lo que nos es valioso-. Es una estrategia para salir de la víctima pasiva, que aporta estrés al sistema. La víctima tiene un locus de control externo, es el entorno quien le hace. Sencillamente se minimiza y coloca el poder en el afuera. Desde la psicología sabemos que es la autoconsciencia lo que nos permite hacernos cargo. Al hacernos cargos podremos elegir y cambiar lo que sea. Es necesario definir qué es importante para uno y qué queremos positiva y específicamente, alcanzar. Digamos qué, cómo y cuándo. Se trate de un cambio, un estado, una cosa, una relación…, lo que sea. Es observar cada situación desde una mirada compasiva con uno mismo y los demás. Cabe hacer un paréntesis para recordar que juzgamos a los demás por lo que hacen y a nosotros mismos por las intenciones. Lo cual a priori, pareciera que nos deja bien parados, pero, en realidad nos aporta mayor vulnerabilidad. La postura crítica destructiva lo único que aporta es sufrimiento. Y es el que critica el más afectado. Todo el sistema se altera y se estresa: lo físico, lo emocional y lo cognitivo. Cuando el sistema se estresa, aparecen los trastornos, las disfunciones y las enfermedades en el cuerpo-mente, en las relaciones. Estos procesos se ven más alterados con los malos hábitos que tienden a acompañarlos y el combo está completo. Tenemos una bomba de tiempo que puede explotar aquí y ahora o en el futuro, cercano o lejano. El entorno también será afectado y serán los más queridos y cercanos, los más intoxicados. ¿Cómo el aprendizaje transforma este proceso y lo empodera? Cuando aplicamos reflexión y paulatinamente aumentamos la propia consciencia, nos responsabilizamos. Al hacerlo tendremos la capacidad de elegir. Con mayor consciencia, responsabilidad y eligiendo, activamos el circuito de la motivación-recompensa. Desde ese lugar, la calidad de vida mejora. El cuerpo-mente se beneficia de hormonas del bienestar y nos empoderamos. Todo lo cual, nos aporta también libertad. A días de terminar un año, podremos elegir celebrarlo desde el aprendizaje. Pasaron muchas cosas, algunas nos aportaron bienestar y felicidad, por lo tanto, salud. Otras, nos afectaron y hasta nos golpearon, más o menos fuerte, por lo que nos sentimos tristes y hasta agobiados. Es un buen momento para repasar el año con una mirada reflexiva, con una postura de aprendizaje. ¡Siempre se puede aprender! Luego elegimos si reforzar o eliminar y transformar-nos. Transitar ese viaje de memorias aprendiendo, también nos empodera porque creceremos. Es un proceso constante y continuo. Con más consciencia, es posible soñar el nuevo año siendo protagonista de la propia vida. Cada vez con más certeza que hay cosas que son propias y otras que no, cosas que dependen de uno y otras que no. Con la mayor claridad cada vez, aplicando esfuerzo y disciplina, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, se dirigirán hacia lo que definiste importante para ti. Y pareciera que aparece la magia. Es que hacemos que suceda. Si en algún momento o situación sentís que no podes, pedí ayuda y cuanto antes, mejor. Que el nuevo año sea de aprendizaje continuo y crecimiento constante para avanzar en tu propio bienestar mente-cuerpo e impactar positivamente en tu vida deseada y tu entorno. Transitarlo con consciencia, responsabilidad y compromiso, te abre las puertas a ser tú en esencia, lo cual desde el inicio del proceso aumenta tu bienestar, paz y felicidad. La mejor manera es probarlo.
¿Qué son las creencias limitantes y por qué nos obstaculizan en la vida?
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”Cada ser humano nace con una historia. Las creencias forman parte de lo que heredamos y al mismo tiempo las construimos. Se integran para ser parte de la propia identidad. Comprender cómo utilizarlas a nuestro favor nos conduce a ser más felices.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/10/1696022580116-1024×576.webp|658|1170|999960291″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”¿Qué son las creencias? En términos generales, las creencias son ‘verdades que damos por hecho’. Son pensamientos, una suerte de ‘certezas’ sobre cómo somos, cómo son los demás y cómo es el mundo. Abarcan el pasado, el presente y el futuro. Se originan tanto a nivel consciente como subconsciente e incluso inconsciente. Algunas de ellas las heredamos y otras las construimos. ¿Cómo las heredamos? Las expectativas de los padres, el proceso de gestación, las creencias familiares, entre otras cosas, son parte del niño que llega a una familia particular. En adelante, se construyen a través de la experiencia, del aprendizaje en todos sus formatos. En ocasiones, ni siquiera sabemos de dónde provienen y por lo general, no las cuestionamos. Actúan en nosotros en forma automática.\n\nEn muchos casos son útiles para simplificar nuestra vida, sin la necesidad de estar pensando el qué y para qué de las muchas cosas que hacemos diariamente. Lo mismo podemos decir con lo que sentimos y pensamos. Las creencias son personales pero a la vez compartidas y pueden influir en la forma en que percibimos y experimentamos el mundo. Un ejemplo histórico de creencia limitante, fue la idea de que la Tierra era plana. Si nos trasladamos en el tiempo, la cantidad de energía que habrá implicado a los defensores y detractores de esta afirmación. Evidencias van y vienen y resulta que el mundo estaba dividido entre aquellos que aseveraban que la tierra era plana, los que no y los que dejaban lugar a la duda. ¿Sucede actualmente? Muchísimos son los asuntos que, basados en creencias, dividen y distancian a las personas. Con o sin evidencia es bastante común defender lo que creemos. Es como que nos fuera la vida justo porque se trata de temas relacionados a nuestra identidad.\n\nAdemás de la experiencia propia, de la educación, la cultura y la historia, aspectos filogenéticos y relativos a la especie son parte de la Información en nuestro ADN. Información que cada muchísimos años tiene transformaciones relativas a la adaptación, con el fin de la supervivencia.\n\nNuestras memorias personales contribuyen a nuestra identidad y están impregnadas de creencias. El ‘aquí v ahora’ está en cierta manera determinado por nuestras creencias. El futuro también se colorea de nuestras creencias, tanto las empoderadoras como las limitantes. Nuestras expectativas tendrán su base en lo que creemos. Como dijo Henry Ford, ‘Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.\n\nTenemos creencias sobre la paz, la felicidad, las oportunidades y de los tantos aspectos que conforman la vida. Estas creencias moldean nuestra percepción, atención y comportamiento en general. Conocer nuestras creencias influye en nuestra libertad. Las mismas, afectan nuestra biología, tal como se evidencia en el efecto placebo y el efecto nocebo.\n\nLas creencias nos disponen a la acción o la no acción y elicitan estados mentales y emocionales. Las diversas creencias conforman y se organizan en sistemas psicológicos de creencias. Tienen la cualidad de ser consistentes cognitivamente, es decir, que siguen una lógica. Esa lógica o ‘explicación racional’ que le damos a las cosas es lo que nos permite estar convencidos de nuestras creencias. ¿Hasta cuándo? Hasta que no se demuestre lo contrario.\n\n¿Por qué defendemos nuestras creencias incluso si nos hacen daño? La respuesta es simple: nos brindan seguridad y por lo que hemos mencionado: forman parte de nuestra identidad. Las creencias limitantes son obstáculos que en muchas ocasiones, creamos nosotros mismos. Cuando sufrimos, cuando no nos entendemos a nosotros y a otros, cuando nos encontramos en un conflicto, estamos ante la invitación a revisar nuestras creencias. En ellas encontraremos información valiosa para iniciar el proceso de cambio.\n\n¿Se pueden realmente cambiar las creencias limitantes? Se puede. ¿Qué pensabas de la Navidad cuando eras niño? ¿Y ahora? Como estarás pensando, cambian por el devenir de la vida. También podemos cambiarlas con voluntad. El primer paso es detenernos y reflexionar para identificar nuestras creencias limitantes. Una vez conscientes de ellas, podemos buscar el significado que tuvieron hasta ese momento. Para entonces elegir nuevas creencias que nos sean funcional y positivas. Esto implica instaurar nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales que respalden las nuevas creencias. Cuando el proceso tiene éxito simplemente hacen parte de nuestro repertorio cognitivo, conductual y emocional.\n\nSon tan relevantes las creencias que las mismas son centrales en los procesos psicológicos y programas de desarrollo. Reconocidos referentes de la psicología han creado instrumentos diagnósticos y planes de tratamientos para intervenir justamente en las creencias. ¿Para qué? Para crear salud, bienestar y felicidad.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/que-son-las-creencias-limitantes-y-por-que-nos-obstaculizan-en-la-vida–20231015029″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/10/1696022580116-1024×576.webp|658|1170|999960291″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
12 pasos para tomar decisiones
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”La toma de decisiones está influenciada por diversos factores internos y externos. No solo ayudará aplicar una estrategia poderosa, sino que cuanto más conscientes seamos, más certeras serán nuestras decisiones.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/09/1695428674552-1024×683.webp|780|1170|999960288″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”¿Qué tener en cuenta para tomar decisiones correctas? La percepción influye en la toma de decisiones y se define como el proceso por el cual accedemos a información del exterior (a través de los sentidos externos) e interior (a través de los sentidos internos). La percepción es uno de los procesos determinantes para la toma de decisiones. Una vez que la información externa o interna es captada por el organismo, este la procesa e interpreta según el sentido del que se trate. Luego, la información llega a la consciencia. ¿Para qué es importante este mecanismo? Para aprender, comprender y dar significado, organizando así nuestra experiencia, lo que nos permite crear y ordenar nuestro propio mundo, incluyendo el exterior, el pasado y el futuro.\n\nLa intuición, junto con la visión, juega un papel importante en la toma de decisiones acertadas. Las decisiones correctas son aquellas que son congruentes con uno mismo. Acertar en la decisión correcta requiere un equilibrio entre la intuición, la visión, la lógica y el análisis. Es precisamente en el equilibrio de estos aspectos complementarios donde cada persona dispondrá de la información necesaria para tomar decisiones correctas.\n\nCada uno de nosotros tiene una forma de percibir y un énfasis particular que nos inclina hacia el lado racional o intuitivo. Sin embargo, independientemente de esta inclinación, tenemos la capacidad de desarrollar ambas. En todos los casos, están involucrados muchos procesos. ¿Qué procesos intervienen en la toma de decisiones? Además de los sentidos, participan todos los procesos cognitivos y emocionales, como la sensación, la atención, la percepción, las memorias, las expectativas, los gustos, las tendencias, el estado presente, los estilos apreciativos, los sesgos, las inteligencias y las emociones, entre otros.\n\nCada persona crea su propio mundo en función de su historia, herencia, valores, preferencias y elecciones. La propia conducta influye en la toma de decisiones, al igual que el estilo de funcionamiento y adaptación personal. El estilo de aprendizaje y los aprendizajes acumulados a través de las experiencias influirán tanto en lo que prestamos atención como en la forma en que lo interpretamos y en nuestras preferencias. Las memorias serán determinantes en la motivación y las expectativas, que a su vez impactarán en los sesgos perceptivos y la atención. Es evidente cómo estos diversos procesos se complementan e influencian mutuamente.\n\nCuando percibimos con cualquiera de nuestros sentidos, ¿quién lo hace en primer lugar? El cuerpo. Es el cuerpo el primero en captar cualquier estímulo, que luego de recorrer el organismo, llega a la consciencia en milésimas de segundo. Si logramos expandir nuestra atención y prestar atención a cada señal corporal previamente, obtendremos información muy valiosa para tomar decisiones acertadas. El cuerpo-mente integrados son la fórmula.\n\nAumentar nuestro autoconocimiento aumentará nuestra consciencia. Al aumentar nuestra consciencia, dispondremos de estrategias complementarias entre la lógica y la intuición, la razón y el corazón. Estas estrategias, aplicadas a un proceso de toma de decisiones, serán garantías de éxito.\n\n¿Cuál es el proceso a seguir para tomar decisiones?\n \n \t Definir la situación o problema a resolver. \n \t Ser conscientes de las señales del cuerpo. \n \t Realizar un brainstorming de alternativas y registrar las sensaciones corporales. \n \t Elegir criterios de decisión. \n \t Ponderar los criterios. \n \t Desarrollar y evaluar alternativas. \n \t Analizar el impacto en las diversas áreas de la vida y el entorno. \n \t Ser consciente de las señales del cuerpo – lugar, intensidad, patrón personal de activación. \n \t Detectar las emociones y ponerles nombre. \n \t Elegir la opción que integre el cuerpo y la mente, la razón y el corazón. \n \t Comprobar cómo se siente la alternativa elegida en el cuerpo. \n \t Imaginar el logro en el futuro y escuchar las sensaciones. \n “},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/12-pasos-para-tomar-decisiones-2023924502″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/09/1695428674552-1024×683.webp|780|1170|999960288″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Más de 5 sentidos y su incidencia en la salud física y mental
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”Existen dos sentidos adicionales a los clásicamente conocidos que dan cuenta de la integración cuerpo-mente, y ofrecen una valiosa oportunidad para detectar, prevenir y mejorar la salud física y mental”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/09/1694817191784-1024×683.webp|780|1170|999960282″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”La interocepción es uno de esos sentidos que nos proporciona información sobre lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo. A través de este sentido, sabemos si tenemos hambre o estamos saciados. ¿Sabías que existen personas que no son capaces de reconocer la saciedad? Por eso consumen más alimentos de los que realmente requiere su organismo. No es necesario aclarar que esto trae consecuencias significativas en términos de sobrepeso con todas sus implicancias. En el opuesto, existen personas que no registran la necesidad de alimentarse y pasan largos períodos sin nutrirse o hidratarse, con las consecuencias que acarrea. ¿Cómo la interocepción es evidencia de la influencia del cuerpo en la mente y viceversa? Siguiendo con el ejemplo de la alimentación, el hambre con base psicológica, es decir, la necesidad de comer como respuesta a emociones como ansiedad, angustia o fatiga, da cuenta de la estrecha conexión cuerpo-mente.\n\nA través de la interocepción podemos sentir los latidos de nuestro corazón, el fluir de nuestra sangre, el estado de nuestra respiración y mucho más. ¿Cuál es la utilidad de estar conscientes de lo que sucede en nuestro cuerpo? Para detectar necesidades, reconocerlas en forma acertada y actuar en consecuencia. Esto nos posibilita prevenir enfermedades, obtener atención temprana en caso de desvíos y potenciar nuestra salud física y emocional. Al prestar atención a nuestras sensaciones corporales, aumentamos la eficiencia en la toma de decisiones y en la resolución de problemas. La evidencia indica que una mayor interocepción se relaciona con un mejor aprendizaje, mayor autoconocimiento y autoconsciencia.\n\nConocernos más cada vez nos permite entender lo que nos sucede. Al estar conscientes de nuestro cuerpo podemos identificar nuestras emociones. Cada emoción tiene un patrón de activación corporal único y singular de cada uno. Al aumentar la interocepción es posible conocer el mapa de ruta que sigue cada emoción. Así tendremos información de las diversas señales que se van activando una seguida de la otra en nuestro cuerpo. También se hace posible identificar el gráfico de activación y desactivación, lo que es fundamental para la gestión de cada emoción. La interocepción es evidencia que el cuerpo ‘habla’ tanto a nivel físico como mental. Al ser capaces de reconocer cada mensaje, podremos influir en nuestra salud y bienestar.\n\nEsto no implica entrar en un estado de hiper-alerta, sino simplemente prestar atención a lo que experimentamos. La atención excesiva podría generar estados de ansiedad que son opuestos al bienestar y la salud. La propuesta saludable es conocernos cada vez más y mejor. Estar plenamente presentes en nuestro cuerpo en el momento y aprender de él para tomar decisiones que beneficien a nuestro cuerpo-mente.\n\nOtro sentido igualmente importante es la propiocepción, el cual refiere al sistema sensorial interno que nos proporciona información sobre la postura y el movimiento. ¿Para qué nos sirve? Más allá de simplemente saber si estamos sentados o de pie, la propiocepción nos permite generar movimientos conscientes, comprender el estado de nuestro cuerpo y desarrollar nuevas habilidades motrices. Es esencial en el aprendizaje de deportes y cualquier destreza nueva. Resulta útil para mantener el equilibrio y corregir disfunciones posturales. La propiocepción está vinculada al entrenamiento y al desarrollo de la fuerza, así como al repertorio de movimientos del ser humano.\n\n¿Cómo se relaciona la propiocepción con la mente? La postura y la calidad de nuestros movimientos reflejan nuestro estado de salud emocional. Diferentes emociones como el estrés, la angustia y la alegría, se manifiestan a través de posturas corporales características. ¿Sabías que a través de la postura podemos cambiar nuestras emociones? Te invito a probarlo: cuando te sientas cansado, intenta sentarte cómoda y erguidamente, respirando profundamente y de manera serena. Si en algún momento estás triste o tenés ganas de llorar, probá mirar para arriba y/o sonreír. Esto cambiará de inmediato la intensidad de la emoción, la que se irá transformando. ¿Sabias que sonreír tiene el poder de predisponernos hacia un estado emocional positivo? Es así tanto para uno mismo como para los demás. De esta misma manera sucede con todo nuestro repertorio emocional.\n\nInterocepción y propiocepción son dos fuentes de contenido de alto valor. Junto con los demás sentidos nos proporcionan información acerca del mundo y de uno mismo. Interocepción y propiocepción nos proporcionan acceso a las señales sutiles de nuestro cuerpo, desafiándonos a comprendernos a un nivel más profundo.\n\nEste enfoque en la conexión cuerpo-mente nos invita a explorar nuevas formas para potenciar nuestra calidad de vida. Reconocer la importancia del autoconocimiento y la autoconsciencia, es un viaje hacia la optimización de la salud y el bienestar.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/mas-de-5-sentidos-y-su-incidencia-en-la-salud-fisica-y-mental-20239175049″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/09/1694817191784-1024×683.webp|780|1170|999960282″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
¿Cómo impactan las emociones en el sistema inmune?
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Lo que sucede en el cuerpo tiene repercusiones en la mente. Así como también, lo que sucede en la mente, impacta instantánea y directamente en el cuerpo.\n\nEvidencias científicas afirman que tanto las emociones como los pensamientos, impactan en los diversos sistemas y funciones. Nuestros pensamientos generan emociones y la forma en que pensamos determina lo que sentimos. La gestión de emociones, pensamientos y hábitos, indiscutidamente se relacionan con el sistema inmunológico.\n\nParte de lo que implica la gestión de emociones es ponerle nombre a lo que sentimos, reconocer la propia emoción. A modo de ejemplo, si determinada situación nos frustra y no logramos reconocerlo, es probable que reaccionemos con alguna emoción para descargar (como puede ser la ira), lo que empeora la frustración.\nDurante el suceso el cuerpo segrega adrenalina y noradrenalina, se altera la conductancia de la piel, se altera la respiración, sube la presión arterial y la frecuencia cardíaca, así como diversas funciones y sustancias se desaceleran. Todo esto y mucho más sucede en forma instantánea y al unísono en el cuerpo-mente. Si logramos reconocer qué nos frustró, podríamos comprender, aprender y cambiar lo que sea necesario. Es decir aprender para involucrarnos en la solución en lugar de reaccionar impulsivamente. La diferencia para el organismo entre gestionar o no las emociones, es determinante para la salud física y mental.\n\nDiversos son los estudios que afirman que las emociones positivas aportan salud, mientras que las no gestionadas, afectan el sistema inmunológico y cognitivo – emocional. Uno de los tantos estudios respecto a las emociones y el sistema inmune, se llevó a cabo en la Universidad de Pensilvania. A través de biomarcadores en sangre, los investigadores constataron que las emociones negativas activan la inflamación. ¿Qué sucede cuando la respuesta de inflamación se sostiene en el tiempo? El cuerpo-mente se altera, se desequilibra y aparecen patologías.\n\nEl estrés así como la angustia, la ira, la depresión, situaciones de duelo o catástrofes, conflictos constantes, entre otros, generan inflamación. ¿Por qué se inflama el cuerpo cuando nos angustiamos o estresamos? Porque el cuerpo ante cualquier malestar psicológico-emocional reacciona. ¿Cómo reacciona? Tal como lo hace ante cualquier patógeno: activando las defensas del organismo, es decir el sistema inmunológico.\n\n¿Cuáles son las consecuencias para el cuerpo-mente? Enfermedades diversas, como pueden ser autoinmunes, cognitivo-emocionales, neurodegenerativas, obesidad, problemas cardíacos, en fin, un sinfín de desbalances en los diversos sistemas del cuerpo. La demanda por la prolongada activación del sistema inmune, sobrepasa el\nequilibrio y enfermamos.\n\nPor esto, es que afirmamos con certeza que las emociones afectan el sistema inmunológico. Gestionar las emociones es indispensable para tener buena salud v bienestar. ;Cómo gestionar las emociones? Son diversas las actividades que favorecen la gestión emocional: la relajación. la meditación. el aprendizaje de estrategias de afrontamiento, la terapia psicológica, así como procesos de desarrollo y crecimiento personal.\n\nLas emociones gestionadas favorecen el autoconocimiento, el buen afrontamiento, el aprendizaje y los diversos sistemas del cuerpo-mente se benefician. El sistema inmune es uno de los sistemas que se ve directamente influenciado por las emociones.\n\nLas emociones positivas benefician la salud y una buena salud, promueve emociones positivas.\n\n¿Existen emociones negativas? Podríamos afirmar que las emociones son información valiosa que decodificándolas en forma correcta, contribuyen a nuestro bienestar. La clave está en lograr una buena gestión emocional, lo cual es condición necesaria pero no suficiente para estar saludables.\n\nTambién es importante descansar, alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio y cultivar experiencias y relaciones que tengan un impacto positivo.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/como-impactan-las-emociones-en-el-sistema-inmune–2023935020″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://mldpow0jtrp7.i.optimole.com/cb:dDX1.2c6b3/w:auto/h:auto/q:mauto/https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/09/emociones-neuronas.jpg|576|1024|999960270″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
La esperanza y su relación con la alegría y la salud física y mental
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Favorece la alegría y el bienestar. Tiene implicancias directas en la salud física y mental así como en el rendimiento. Tanto si tenemos la predisposición a ella como si no, es posible desarrollarla y aprenderla.\n\n¿Para qué desarrollar la esperanza? La respuesta es tan sencilla como poderosa, y viene de la mano de evidencias que derivan de diversas investigaciones. Las mismas aseguran que la esperanza se relaciona con salud y bienestar psicológico. La esperanza es importante tanto para los buenos momentos como para aquellos que consideramos difíciles. La esperanza favorece la ilusión, la alegría y la motivación. Provee energía y confianza tanto en las propias capacidades como en el futuro. La esperanza en el futuro nos proporciona calidad de vida en el presente.\n\nDufault y Martocchio hacen referencia a tres dimensiones contenidas en la esperanza:\n \n \t la dimensión cognitivo-temporal, que tiene que ver con la evaluación de los resultados realistas y desafiantes. \n \t la dimensión afectiva-conductual, que hace referencia a la confianza en uno mismo para ir por lo que se aspira. \n \t la dimensión afiliativa-contextual que incorpora tanto aspectos relacionales con uno mismo como con los demás, así como el aspecto espiritual. \n \nLa evidencia científica indica que la esperanza se relaciona con la autoeficacia, la autoestima positiva y estrategias de afrontamiento efectivas. En este sentido, personas con enfermedades en general y también terminales, logran mayores beneficios por el hecho de tener esperanza. Se involucran en sus tratamientos con mayor optimismo y resultados. La esperanza los impulsa y cuando se agrega el condimento espiritual, -sea la fe y/o las creencias en alguien/algo más allá- los pronósticos son aún mejores. La esperanza invita a establecer hábitos saludables aunque impliquen esfuerzo.\n\nLas investigaciones también concluyen que las personas con esperanza tienen mejor desempeño laboral y académico. Y aún hay más, las personas con esperanza tienen mejores relaciones interpersonales tanto a nivel de pareja, amigos, familia y relaciones sociales en general.\n\nLas personas con altos niveles de esperanza diseñan metas y confían que las lograrán, tienen creencias positivas de sí mismos y de su capacidad tanto para ir por lo que quieren como para sortear obstáculos y ser exitosos. Serán capaces de buscar caminos alternativos y nuevas opciones. Logran comprometerse, responsabilizarse e involucrarse activamente.\n\nDebido a que la esperanza provee de una visión de futuro positiva y serena, es un antídoto contra el estrés y también contra la depresión. De hecho una característica de la depresión y un indicador de la misma, es la desesperanza. ¿Qué es la desesperanza? La desesperanza implica un estado de pesimismo con pensamientos negativos asociados y un sin sentido que genera indefensión y desaliento.\n\n¿Cómo fortalecer la esperanza? ¡Soñando! Soñar en grande es una buena y efectiva forma para desarrollarla. Es importante utilizar la imaginación para proyectarnos viviendo ese sueño e involucrarnos activamente en el logro del mismo. Quizá no tengamos claro aún cómo alcanzarlo pero sí podemos escribirlo como un cuento y detallar qué exactamente estaremos haciendo. En los sueños todo es posible así que, las limitaciones no existen y los imposibles tampoco. Aún cuando ni la certeza, ni la convicción están presentes, podemos hacer ‘como sí’…\n\nIdentificar con qué recursos contamos para lograrlo y en aquellos casos que los recursos no estén todavía, vayamos por ellos. Podemos desarrollarlos y también pedir ayuda. Sea lo que sea, habrá personas a nuestro alrededor que nos quieren y nos valoran, que nos pueden ayudar. Es clave activar nuestra red de contactos. Recordemos siempre que somos personas con recursos, que podemos tener estados de no recurso, lo cual es transitorio. Mientras seguimos soñando y registrando nuestro sueño, pensando en nuestros recursos y opciones, agreguemos eso que al estar viviéndolo, sentimos. ¿Qué emociones nos generamos? Y en ese momento dedícale tiempo a responder una gran pregunta: cuando lo logres, ¿qué te aportara?\n\nLa esperanza se forja desde adentro y por eso es importante la inversión de tiempo en uno mismo, en el autoconocimiento y desarrollo propio. Aún si sos de esas personas con esperanza, sirve seguir estimulándola. La esperanza es un factor protector y predictor de éxito, bienestar y salud. Y en caso que no tengas la suficiente esperanza, tené presente que la misma te ayudará a salir de situaciones de tristeza, ansiedad y aún desesperación.\n\nTenemos altas capacidades, es importante confiar en nuestra posibilidad de transformar. Diversos programas se han desarrollado para elevar la esperanza, en distintos ámbitos, por citar algunos: la medicina para apoyar tratamientos, la educación para garantizar éxito académico y la psicología para generar bienestar. Cada uno de nosotros podemos con decisión y mayor o menor esfuerzo, aumentarla. 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La asertividad es una garantía de éxito y la gran noticia es que se aprende
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”La asertividad es una de esas habilidades blandas que se relaciona con equilibrio y que es cada vez más requerida y solicitada en ámbitos empresariales y sociales. 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A nivel popular, asertivo es aquel que logra expresarse en forma clara y respetuosa. Desde la psicología, entendemos que es un concepto operacionalizable, es decir puede ser observado, registrado y medido a través de indicadores. Esta habilidad ha sido estudiada durante muchos años y está relacionada con diversas conductas que sirven como indicadores, además de relacionarse con valiosas capacidades como la gestión emocional, la forma de reaccionar y la comunicación.\n\n¿Qué es la asertividad para la psicología?\n\nSalter la definió como un rasgo de personalidad que poseen algunas personas, y unos años después, Wolpe y Lazarus la relacionaron con la capacidad de expresar los derechos y los sentimientos. Lo destacable es que, desde de su definición hasta la actualidad, tenemos la evidencia que la asertividad es una habilidad que puede ser entrenada. Es decir, una persona puede ser per se asertiva y seguir desarrollando esta habilidad, así como no serlo y desarrollarla desde cero. Además, es posible ser asertivo en ciertas áreas y no en otras.\n\nLa asertividad está estrechamente relacionada con la comunicación y, por lo tanto, con la capacidad de expresarse y escuchar. Una persona asertiva es aquella que logra transmitir sus pensamientos, sentimientos y opiniones de manera clara y respetuosa, tanto consigo misma como con los demás. Se trata de personas que logran escuchar y articular ‘la mirada del otro’ con la suya a la vez. No dejan de tenerse en cuenta a sí mismos ni a los demás. En las negociaciones se reconocen porque buscan el ganar-ganar, a través de soluciones integrativas y potenciadoras, evitando imposiciones o victimizaciones. Destacan por no ser agresivas, ni pasivo-agresivos, ni pasivos. Escuchan activamente sin juzgar ni interrumpir, logran comprenderse y comprender a los demás. A su vez, son capaces de recibir críticas constructivas, escuchan lo que los demás tienen para decirles sin tomarlo como la verdad absoluta ni negarlo. Logran evaluar y reflexionar sobre el mensaje y son de esas personas que no toman las cosas personalmente.\n\nAlgunos indicadores de falta de asertividad son la victimización, el aislamiento social, la pérdida de autocontrol y de autogestión emocional. Todo lo cual genera malestar, sufrimiento, así como la pérdida de oportunidades a nivel social, laboral y relacional en general. No ser asertivo afecta las relaciones y disminuye la autoestima. A la vez, favorece la agresividad, la ira y la frustración. Genera dependencia emocional y es propenso, así como susceptible a la manipulación. Condiciones que aumentan el estrés y la ansiedad, limitando el bienestar.\n\n¿Cuáles son algunos de los beneficios de la asertividad?\n \n \t Mayor confianza \n \t Aumento de autoestima \n \t Más autoconocimiento \n \t Mejores relaciones interpersonales \n \t Respeto hacia uno mismo y los demás \n \t Oportunidades de desarrollo \n \t Bienestar \n \t Tranquilidad \n \t Mejora de la gestión emocional \n \t Más felicidad \n \nLa asertividad es una habilidad que se puede aprender y entrenar. Es especialmente importante apoyar su desarrollo durante la adolescencia, en momentos de cambios significativos y en situaciones de crisis. En oportunidades, con la simple decisión y manos a la obra, alcanza. En otros casos, es importante recurrir al apoyo de profesionales. El entrenamiento en asertividad es relativamente corto y, como mencionamos, los beneficios son muchos y valiosos.\n\nTips para aumentar la asertividad:\n \n \t Al expresar tus opiniones y sentimientos, habla en primera persona y de forma clara. \n \t Tené en cuenta las opiniones y sentimientos del otro. \n \t Evitá juzgar y criticar. \n \t Preguntá en lugar de suponer. \n \t Reflexioná antes de responder ‘si’ o ‘no’. \n \t Ante el rechazo, pensá constructivamente y no lo tomes como algo personal ni como desvalorización. \n \t Aprendé de las situaciones para crecer y mejorar. \n \t No intentes continuamente ‘encajar’ y complacer a los demás, al hacerlo dejas de respetarte y perdés el respeto y la valoración de los demás. \n \t No ‘sigas la ola’ y despotriques o critiques por detrás. \n \t Escuchá al otro. \n \t Buscá soluciones donde ganes tú y los demás. \n \nPor sobre todo, recorda que no somos seres perfectos ni acabados, y que tenemos constantemente la oportunidad de crecer.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/la-asertividad-es-una-garantia-de-exito-y-la-gran-noticia-es-que-se-aprende-20237305010″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/08/1690586179409-1024×682.webp|779|1170|999960239″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Entre el control y la confianza se juega el liderazgo
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Para confiar tiene que existir compromiso, lo cual, entre otras cosas, define un estilo de liderazgo.\n\n\nEste equipo gerencial está de acuerdo en la importancia de educarse para hablar el mismo lenguaje. ¿Qué se logra cuando un equipo y una organización hablan el mismo lenguaje? Se logra alineación, enfoque y una forma compartida de hacer las cosas que respeta los valores fundamentales definidos y elegidos por ellos. ¿Los problemas dejan de existir? Obviamente, ni los problemas ni los conflictos desaparecen. Lo que sucede es que no se desperdicia energía, los conflictos se abordan ‘just in time’ y se consideran oportunidades, lo que permite que las soluciones fluyan.\n\nLos negocios, los equipos y las personas crecen y comparten una experiencia positiva incluso en momentos difíciles. Las personas se sienten realizadas y motivadas. Existe confianza porque cada miembro del equipo ‘compra’ lo que es promovido y co-creado por sus líderes. Cada persona se compromete a garantizar los resultados del sistema en el que participa.\n\nPara que todo esto suceda, se necesitan equipos y, obviamente, líderes. Tengamos en cuenta que un equipo está conformado por al menos dos personas. Por eso es que una familia, un equipo deportivo así como empresarial, pueden ser considerados equipos. Para merecer tal definición, tendrán que tener objetivos comunes tanto en términos de resultados como de procesos, con una forma de hacer las cosas que los caracteriza. Un equipo se construye a través de un proceso que transita diversas etapas y va más allá de la suma de las partes. \n\nLos equipos comparten valores y los resultados que obtienen juntos son mayores que los que un miembro individualmente podría alcanzar. No confían únicamente en “jugadores estrella”, es más, no sería esperable que existan estrellas sino que todos y cada uno aporta desde sus propias características y personalidades. Se valora la diversidad, ya que es parte de lo que construye una visión robusta y original. Existen roles que son complementarios, y en ocasiones, flexibles. Un equipo tiene un propósito definido por el para qué hacen lo que hacen.\n\nUn equipo tiene un propósito definido que explica el por qué hacen lo que hacen.\n\nLíder es quien garantiza que pase lo mencionado anteriormente. Valida a las personas y aporta lo necesario para que todos crezcan. Sin embargo, solo podrá lograrlo si comienza por sí mismo. Ningún ser humano puede dar lo que no tiene y, de todas formas, nos relacionamos con los demás desde quien somos, con nuestra forma de pensar, sentir y hacer. Por eso y para eso, es tan necesario que quien aspira a ser líder o entiende serlo, constantemente se mire dentro y esté comprometido en su propio autoconocimiento. De la misma manera que educamos a nuestros hijos desde quienes somos, dirigimos o lideramos a quienes son parte de nuestro grupo o equipo. Solo al conocer nuestras propias fortalezas y recursos, los pondremos a disposición de los demás. ¿Para qué les sirven a los otros nuestros recursos? Para complementarse, crecer y tener la oportunidad de brillar. Este aspecto no es solo esperable en un líder sino necesario. \n\nDe la misma manera, es necesario reconocer las propias debilidades, las cuales prefiero llamar ‘oportunidades de mejora’. Solo con este autoconocimiento es posible actuar con libertad. De lo contrario, actuaremos como títeres de nuestros propios impulsos, carencias, creencias limitantes y formas de hacer, sentir y ser, que no elegimos. Nadie es capaz de cambiar aquello que no ve, aquello de lo que no se es consciente. ¿Qué sucede entonces? Activamos comportamientos que nos generan malestar y sufrimiento tanto a nosotros mismos como a quienes nos rodean.\n\nEl enfoque mando-control-sanción es opuesto al liderazgo. ¿Es el liderazgo la clave para generar compromiso? Sin lugar a dudas, y para ser líder, es indispensable estar comprometido primero con nuestro propio desarrollo. Solo así se desplegará plenamente la intuición, secreto del éxito de tantos líderes. Solo así se desplegará una creatividad inimaginable, que levante la mano el líder que no la quiera. Solo así su SER se expandirá y, con ello la autorrealización. \n\nPero aún queda un paso más: se trata de la trascendencia.\n\nCreo firmemente que todos tenemos una misión y que podemos trascender nuestros límites, conectar con nuestro ser espiritual y expresar esta esencia desde quienes somos y en lo que hacemos.“},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/por-que-se-resiste-el-cambio–202362316340″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.academy/wp-content/uploads/2023/07/1688160062413-1024×768.webp|878|1170|999960127″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
La magia del Ikigai: que hacen los más longevos y saludables del mundo para vivir mejor
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Vale la pena destacar que, además, refieren felicidad, sentido de la vida, satisfacción y buena salud. No se trata solo de vivir más, sino de hacerlo con buena calidad de vida: supongo, algo que todos los seres humanos anhelamos en general. Los habitantes de Okinawa sufren menos enfermedades crónicas, coronarias e inflamatorias, y disfrutan de gran vitalidad.\n\nIkigai es un concepto que no tiene traducción literal en español, que refiere a la razón de ser, el propósito de vivir. Sería el para qué de nuestras vidas y el para qué nos levantamos cada mañana. Los japoneses sostienen que todos llevamos un Ikigai en nuestro interior, y que lo podemos descubrir a través del autoconocimiento, la conexión sincera con uno mismo y la adopción de prácticas saludables. El Ikigai está relacionado con nuestro ‘propósito en la vida’ y también con el propósito detrás de nuestras acciones. ¿Para qué trabajamos, para qué cuidamos a nuestros hijos, para qué practicamos deportes, para qué somos líderes, educadores, colaboradores, estudiantes, etc.?\n\nEl Ikigai implica descubrir nuestra misión, nuestras pasiones y nuestros talentos y, a partir de ahí, determinar cómo vivirlos y a qué dedicar nuestro tiempo para ser felices. En la filosofía del Ikigai, que es el arte de ser feliz los autores nos brindan una guía para encontrar el nuestro v te la comparto para que puedas completarla según corresponda. Te recomiendo buscar un espacio y un lugar tranquilo donde completes tu propio listado para cada uno de los ítems:\n \n \t Lo que amas \n \t Lo que el mundo necesita \n \t Aquello por lo que te pagan \n \t Aquello en lo que eres bueno \n \nEn la intersección entre lo que amas y lo que el mundo necesita, tendrás tu misión. Entre lo que el mundo necesita y aquello por lo que pueden pagarte tu vocación. Entre esto último y aquellos en lo que eres bueno, tu profesión. Y finalmente, entre aquello en lo que eres bueno y lo que amas, tu pasión. En la intersección de tu misión, tu vocación, tu profesión y tu pasión, descubrirás tu Ikigai.\n\n¿Cuáles son las prácticas diarias de las personas más longevas del planeta?\n\nLos residentes de Okinawa además de cuidar su alimentación que sea saludable, basada en frutas y verduras, antioxidantes, pescados, cereales de buena calidad, y te verde con jazmín a diario, no consumen ni demasiada sal ni prácticamente azúcar directa. Además, no llenan sus estómagos, tienen la regla del 80%, por lo que dejan de comer antes de sentirse llenos. Esta práctica tiene favorables repercusiones a nivel orgánico y también psicológico, ya que aporta a la gestión emocional, a la voluntad y el sentido de logro. Son personas activas físicamente y dedican al menos cinco a diez minutos diarios de ejercicios de estiramiento y movilidad. Se mueven todo el día, no son sedentarios.\n\nConocen su Ikigai, se ríen, disfrutan la vida, la cual celebran por muchos y diversos motivos. Tienen un alto sentido de comunidad, integrando grupos y ayudando a los demás.\n\n¿Cuáles son las 10 leyes del Ikigai según los autores?\n \n \t Mantente siempre activo, nunca te retires. Dejar de trabajar no implica dejar de hacer aquello que realmente disfrutas. Podemos seguir aportando siempre. \n \t Tómatelo con calma, la vida corriendo nos quita calidad de vida. \n \t No comas hasta llenarte. \n \t Rodéate de buenos amigos. \n \t Ponte en forma para tu próximo cumpleaños, cuídate y ejercítate física, mental y espiritualmente. \n \t Sonríe, además de ser relajante, implica agradecer el poder estar aquí y ahora. \n \t Reconecta con la naturaleza, ya que nos recarga las pilas y alimenta el alma. \n \t Da las gracias, al hacerlo diariamente aumentarás tu felicidad. \n \t Vive el momento y hazlo de manera que merezca ser recordado. \n \t Sigue tu Ikigai. \n \nPara encontrar tu Ikigai se trata de buscar dentro tuyo y es ahí donde encontrarás el camino. Vivir el ikigai es un compromiso contigo que es diario. Conocer tu propósito en la vida así como los para qué de lo que haces, te permitirá hacer la diferencia en tu vida y aportar al mundo. Para eso, podrás activar estos tips y al mismo tiempo responder las preguntas que te llevarán a descubrir tu verdadero Ikigai. 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