Diez tips para fortalecer nuestro sistema inmune

Nuestro cuerpo y su sistema de defensa son maravillosos e increíbles, demostrando una inteligencia suprema y sabia. El sistema inmune está integrado en una poderosa red que abarca cada parte de nuestro cuerpo-mente, en comunicación constante con el sistema nervioso central y nosotros tenemos la capacidad de intervenir en él.

Nuestras células están constantemente activas, en continua transformación y es destacado el hecho que cada uno de nosotros puede intervenir en nuestro cuerpo-mente, de forma determinante. Nuestro sistema de defensa se encarga de reconocer lo que pertenece y lo que no a nuestro organismo, así como también de detectar virus, bacterias, parásitos, hongos y desechos del organismo, remover tejido muerto o lesionado y destruir lo propio que está dañado o alterado. El sistema inmunológico es un órgano receptor sensorial en circulación que percibe una imagen interna del organismo y busca mantener el equilibrio, es decir, la homeostasis.

¿Cómo actúa? Este sistema maravilloso tiene una respuesta innata que es rápida pero no muy precisa, lo que si bien puede resultar en daño a otros tejidos, también garantiza la detección total o parcial del invasor y al actuar con rapidez detiene la amenaza o parte de la misma. Posteriormente, el sistema produce una segunda respuesta más especifica que tarda días o semanas en activarse, con una baja probabilidad de dañar otros tejidos y una respuesta mucho más eficiente. En estas respuestas denominadas inmunidad adquirida, el organismo aprende, generando un registro interno que queda grabado en el mismo. El sistema inmunológico activa numerosas reacciones químicas que impactan el sistema que en sí mismo posee un diseño increíble, pero que también falla y cuando esto sucede podría desconocer órganos y tejidos.

Estas fallas tienen diversas causas y como decíamos anteriormente, no solo podemos intervenir en las disfunciones o enfermedades, sino también prevenirlas e incluso favorecer nuestro sistema de sanación, como propone Deepak Chopra, endocrinólogo, investigador y autor de varios best sellers.

¿Cómo cuidar nuestro sistema inmune y beneficiar nuestra salud?

  1. Buen humor.
  2. Descansar al menos 7 u 8 horas diarias, siguiendo una rutina regular, donde preferentemente cuidemos el ciclo circadiano durmiéndonos antes de las 0 horas.
  3. Seguir una dieta saludable, cenando al menos dos horas antes de acostarnos.
  4. Realizar ejercicio diario y de intensidad moderada.
  5. Disfrutar del aire libre y evitar exponerse a contaminantes.
  6. Meditar diariamente, existen diversas maneras, la que sea más amigable para ti, será sin dudas la que te beneficie más.
  7. Reducir el estrés.
  8. Reducir la hiperactividad.
  9. Gestionar tus emociones.
  10. Tener buena autoestima.

Estos tips dependen de cada uno y podemos aplicarlos en nuestro día a día. Sin embargo, es importante destacar que cuando enfrentamos dificultades físicas, emocionales o conductuales, es altamente recomendable buscar ayuda de profesionales de la salud en diferentes áreas para comprender el estado de nuestro cuerpo-mente, y actuar, aprender y generar lo que necesitamos. Siempre siendo protagonistas de nuestro bienestar, es muy importante que seamos activos en el cuidado de nuestra salud y bienestar.

Diversas investigaciones señalan que la tristeza prolongada en el tiempo afecta nuestras defensas impactando en la respuesta inmune. Lo mismo ocurre con el insomnio, la baja autoestima, la violencia, las personas tóxicas y ambientes tóxicos.

Ser conscientes es una llave maestra para la buena salud ya que nos permite reconocer nuestro estado interno, tanto físico como emocional, y detectar las señales para activar respuestas deseadas. Preguntas poderosas en este sentido son: ¿Cómo te sientes a nivel físico? ¿Cómo te sientes a nivel emocional?

El psicólogo David McClelland y su equipo de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un interesante estudio que demostró cómo las experiencias afectan de manera directa e inmediata al sistema inmunológico. En el estudio, se dividieron en dos grupos a estudiantes universitarios, uno de ellos observó una película neutral y el otro grupo vio una película sobre la Madre Teresa de Calcuta. Después de ver la película, los estudiantes del segundo grupo mostraron niveles más altos de anticuerpos. Luego, se les entregó a los mismos estudiantes una foto de una pareja y se les pidió que escribieran una breve historia. Los resultados revelaron que aquellos estudiantes que escribieron una historia positiva, basada en el respeto, el cariño y la comprensión, tuvieron los niveles más altos de anticuerpos.

Una vez más, es evidente la importancia de cuidar eso a lo que nos exponemos y exponemos a los seres que queremos. Estas experiencias demuestran que lo que vivimos tiene un impacto en nuestro sistema inmunológico, al igual que la forma en que interpretamos esas experiencias. Nuestro cuerpo metaboliza cada una de nuestras experiencias, tanto reales como imaginadas, y los pensamientos no se quedan atrás. Está científicamente comprobado que la preocupación por sí sola disminuye nuestras defensas y genera un desequilibrio que, si se mantiene, es muy probable que conduzca a diversas enfermedades. La preocupación es generadora de ansiedad y estrés, y estos son grandes y perjudiciales agresores del sistema inmune.

Cuerpo-mente es una integración que tiene que ver con lo físico + los pensamientos + las emociones + las sensaciones. Todo esto se ve directamente impactado por nuestros hábitos en general, creencias, condicionamientos, comportamientos e interpretaciones.





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